LO QUE CREEMOS

ACERCA DE LA BIBLIA

La Santa Biblia fue escrita por hombres inspirados por Dios. Es un tesoro perfecto de instrucción divina. Dios es Su autor y contiene la verdad sin errores. Por lo tanto, todo lo escrito es totalmente verdadero y confiable (2 Tim 3: 16-17). Revela quién es Dios y Su voluntad, y permanecerá inalterable hasta el fin del mundo. Es el verdadero punto de unión entre Dios, los creyentes y la norma suprema por la que se establecen y serán juzgados todos los comportamientos humanos, las creencias y las opiniones religiosas. Toda la escritura da testimonio de Cristo, y Él es el centro de la revelación divina.

ACERCA DE DIOS

Sólo hay un Dios vivo y verdadero. Es un ser inteligente, espiritual y personal, creador, redentor, preservador y gobernante del universo. Dios es la santidad perfecta. Dios es todopoderoso. Lo sabe todo, y Su conocimiento perfecto se extiende a todas las cosas, pasadas, presentes y futuras. A Él le debemos todo el amor, la reverencia y la obediencia. El Dios eterno y trino, se nos revela como Padre, Hijo y Espíritu Santo, con diferentes atributos personales, pero sin división de naturaleza, esencia o ser.

 

Dios Padre

Dios como Padre reina con cuidado providencial sobre Su creación, Sus criaturas y la historia de la humanidad, según el propósito de Su voluntad. Para aquellos que ponen su fe en Jesucristo, Dios se convierte en un verdadero Padre para ellos.

 

Dios Hijo

Cristo es el Hijo eterno de Dios. En Su encarnación, Jesús, fue concebido por el Espíritu Santo y nació de la virgen María. En Su vida terrenal cumplió perfectamente la voluntad del Padre. Aun siendo Dios, asumió la naturaleza humana con sus exigencias y necesidades, identificándose plenamente con la humanidad, pero sin pecado.

 

Honró la ley divina con Su obediencia personal, y con Su muerte en la cruz, dio la redención a los hombres del pecado. Resucitó de entre los muertos con un cuerpo glorificado y se apareció a sus discípulos y a muchos otros en múltiples ocasiones. Subió al cielo y ahora está exaltado a la derecha del Padre, donde el unigénito de Dios, que es completamente Dios y completamente hombre, actúa como mediador en la reconciliación entre Dios y los hombres.

 

Volverá con poder y gloria para juzgar al mundo y terminar Su obra redentora. Él habita permanentemente en todos los creyentes como Dios vivo.

 

Dios Espíritu Santo

El Espíritu Santo es el Espíritu de Dios, completamente divino. Él inspiró a los hombres santos a escribir las Escrituras. A través de la iluminación, Él permite a los hombres entender la verdad del evangelio. Él exalta y señala siempre a Cristo. Convence a los hombres del pecado, de la justicia y del juicio. Él es un agente de regeneración de las almas y que les permite buscar genuinamente al Salvador.

 

En el momento de la regeneración, bautiza a cada creyente y forma parte del Cuerpo de Cristo. Él es quien cultiva el carácter del cristiano y lo dota de Su fruto. Él hace de nosotros el templo de Dios.

ACERCA DEL HOMBRE

El hombre es la creación especial de Dios, hecho a Su imagen y semejanza. Él los creó, al hombre y a la mujer, como la corona de Su creación. El don del género forma parte de la bondad de la creación de Dios.

 

Al principio, el hombre (ser humano) estaba limpio de pecado. Creado bajo la soberanía de Dios con la capacidad de elegir, el hombre pecó contra Dios y trajo el pecado a la raza humana. Engañado y tentado por Satanás, el hombre transgredió el mandamiento de Dios y cayó de su inocencia original, heredando, como consecuencia, una naturaleza y un entorno inclinados al pecado. Por eso, ahora, en una posición de desobediencia e idolatría, viven como transgresores de la voluntad de Dios y están bajo condenación. Sólo la gracia de Dios puede llevar al hombre a reconstruir la santa comunión con Él, permitiéndole así cumplir el propósito original de su Creador para sus vidas.

 

Dios creó al hombre a su imagen y semejanza, por lo que cada persona de cada raza es digna de respeto y del amor del cristiano.

ACERCA DE LA SALVACIÓN

La salvación implica la redención del hombre. Es gratuita para todos los que aceptan a Jesucristo como Señor y Salvador, quien con Su propia sangre, obtuvo el rescate eterno para los creyentes. En su sentido más amplio, la salvación incluye la regeneración, la justificación, la santificación y la glorificación del hombre.

 

La regeneración, o el nuevo nacimiento, es una obra de la gracia de Dios por la que los creyentes se convierten en nuevas criaturas en Cristo Jesús. Es un cambio en el corazón, realizado por el Espíritu Santo, a través de la convicción de pecado, en el que el pecador responde con arrepentimiento a Dios y con fe en el Señor Jesucristo. El arrepentimiento y la fe son acontecimientos inseparables de la gracia divina. El arrepentimiento es dar la espalda al pecado de manera genuina y volverse a Dios. La fe es la aceptación de Jesucristo y el compromiso con Él como nuestro Señor y Salvador.

 

La justificación es la absolución plena y misericordiosa de Dios sobre el pecador, basada en los méritos alcanzados por Cristo en su vida, muerte y resurrección imputados a favor de los que creen en Él. La justificación lleva al creyente a una relación de paz y favor con Dios.

 

La santificación es la experiencia que comienza con la regeneración, por la cual el creyente es apartado para los propósitos de Dios. Se le permite progresar hacia la madurez moral y espiritual a través de la presencia y el poder del Espíritu Santo que mora en él. Su crecimiento en santidad continuará durante el resto de su vida.

 

La glorificación es la cúspide del plan de salvación. Es el estado final y permanente de los redimidos.

ACERCA DE LA GRACIA DE DIOS

La elección es el propósito de gracia de Dios, según el cual regenera, justifica, santifica y glorifica a los pecadores. Es consistente con el libre albedrío del hombre. Es el despliegue glorioso de la bondad soberana de Dios. Es infinitamente sabia, santa e inmutable. Excluye la jactancia y promueve la humildad.

 

Todos los verdaderos creyentes permanecen hasta el final. Aquellos que Dios ha aceptado en Cristo y han sido santificados por su Espíritu nunca caerán del estado de gracia, sino que perseverarán hasta el final. Los creyentes pueden caer en el pecado por descuido y tentación causando que aflijan al Espíritu, despreciando Sus dones y consuelos, y trayendo reproche a la causa de Cristo y juicios temporales sobre ellos mismos. A pesar de ello, permanecerán por el poder de Dios mediante la fe en la salvación.

ACERCAS DE LA IGLESIA

La iglesia del Señor Jesucristo en el Nuevo Testamento es una congregación local y autónoma de creyentes bautizados, unidos por el pacto en la fe y la comunión del evangelio. Los miembros siguen las dos ordenanzas de Cristo (la Cena del Señor y el Bautismo), se rigen por sus leyes y procuran ejercer los dones, derechos y privilegios que se les conceden según Su Palabra. Además, busca difundir el evangelio hasta los confines de la tierra.

 

Cada congregación opera bajo el señorío de Cristo. En esa congregación, cada miembro es responsable ante Cristo como Señor. Sus autoridades bíblicas son los pastores y los diáconos.

 

El Nuevo Testamento también habla de la iglesia como el Cuerpo de Cristo, que incluye a todos los redimidos de todos los tiempos, y a creyentes de toda tribu, lengua, pueblo y nación.

 

El Bautismo y la Cena del Señor

 

El bautismo cristiano es la inmersión de un creyente en agua, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Es un acto de obediencia que simboliza la fe del creyente en un Salvador crucificado, sepultado  y resucitado. Simboliza la muerte del creyente al pecado, la sepultura de la vida anterior y la resurrección para caminar en una nueva vida en Cristo Jesús. Es un testimonio de su fe en la resurrección final de los muertos.

 

La Cena del Señor es un acto simbólico de obediencia, por el que los miembros de la iglesia, mediante la participación del "pan y el fruto de la vid", conmemoran la muerte del Redentor y anticipan Su segunda venida.

ACERCA DEL DÍA DEL SEÑOR

El primer día de la semana (domingo) es el día del Señor. Es una costumbre cristiana que se practica regularmente. Conmemora la resurrección de Cristo de entre los muertos, y debe incluir actividades de adoración y devoción espiritual, tanto públicas como privadas.

 

Las actividades en el día del Señor deben ser coherentes con la conciencia cristiana que está bajo el señorío de Jesucristo.

ACERCA DEL REINO

El Reino de Dios incluye tanto Su soberanía general sobre el universo, como Su reinado particular sobre los hombres que lo reconocen como Rey. El Reino de Dios es el lugar en el que los salvos entran por su auténtico compromiso con Cristo.

 

La plena consumación del Reino espera el regreso de Jesucristo, con lo que se produce el fin de esta era

ACERCA DE LAS ÚLTIMAS COSAS 

Dios, en Su tiempo y a Su manera, llevará el mundo, tal como lo conocemos, a su fin. Según Su promesa, Jesucristo volverá personal y visiblemente en gloria a la tierra; los muertos resucitarán y Cristo juzgará a todos los hombres con justicia. Los injustos serán enviados al infierno, el lugar del castigo eterno. Los justos, en sus cuerpos resucitados y glorificados, recibirán su recompensa y vivirán para siempre en la tierra nueva con el Señor, donde todo será hecho nuevo.

ACERCA DEL EVANGELIO Y LAS MISIONES

Es el deber y el privilegio de todo seguidor de Cristo y de toda iglesia del Señor Jesucristo esforzarse por hacer discípulos dondequiera que esté. El nuevo nacimiento espiritual del hombre a través del Espíritu Santo de Dios tiene como resultado el amor a los demás y esto debe llevarnos a querer compartir la mayor muestra de amor que hemos recibido, Cristo.

 

El esfuerzo misionero por parte de todos se basa en la comprensión de la necesidad del hombre de nacer de nuevo espiritualmente a través de la predicación del evangelio como único medio.

 

El Señor Jesucristo ha ordenado la predicación del evangelio a todas las naciones. Es el deber de cada hijo de Dios buscar constantemente guiar a los perdidos a Cristo, a través del testimonio verbal, respaldado por un estilo de vida cristiano y por otros medios en armonía con el evangelio de Cristo.

ACERCA DE LA MAYORDOMÍA

Dios es la fuente de todas las bendiciones temporales y espirituales. Todo lo que tenemos y todo lo que somos se lo debemos a Él. Por lo tanto, tenemos la obligación de servirle con nuestro tiempo, talentos y posesiones materiales, y debemos reconocer que todo esto nos fue confiado para utilizarlo para la gloria de Dios y para ayudar a los demás. Según las Escrituras, los cristianos deben dar de forma alegre, regular y proporcional para hacer avanzar la causa del Redentor en la Tierra.

ACERCA DE LOS CRISTIANOS Y EL ORDEN SOCIAL

Todos los cristianos tenemos la obligación de hacer que la voluntad de Cristo sea lo principal en nuestra propia vida y en la sociedad.

 

En el espíritu de Cristo, los cristianos deben oponerse al racismo, a todas las formas de codicia, al egoísmo, a los vicios y a todas las formas de inmoralidad sexual, tal y como establece la Palabra de Dios. Debemos trabajar para atender a los huérfanos, a los necesitados, a los maltratados, a los ancianos, a los desvalidos y a los enfermos.

 

Deberíamos hablar en nombre de los no nacidos y luchar por la santidad de toda vida humana, desde la concepción hasta la muerte natural.

 

Todo cristiano debe tratar de unir la industria, el gobierno y la sociedad, bajo la influencia de los principios de rectitud, verdad y amor fraternal. Para promover estos objetivos, los cristianos deben estar dispuestos a trabajar con todos los hombres de buena voluntad por cualquier causa buena, teniendo siempre cuidado de actuar con un espíritu de amor, sin comprometer su lealtad a Cristo y a Su Verdad.

ACERCA DE LA FAMILIA

Dios ha ordenado la familia como la institución fundamental de la sociedad humana. Está formada por personas relacionadas entre sí por el matrimonio, la sangre o la adopción,

 

El matrimonio es la unión de un hombre y una mujer en un compromiso de alianza para toda la vida. Es un regalo único de Dios, para revelar la unión entre Cristo y Su iglesia, para proporcionar al hombre y a la mujer en esa unión, un espacio de compañía único, un espacio de expresión sexual de la mano de las normas bíblicas, y por este medio, la procreación de la raza humana.

 

El marido y la mujer tienen el mismo valor ante Dios, ya que ambos han sido creados a imagen de Dios. La relación matrimonial modela el modo en que Dios se relaciona con Su pueblo. El marido debe amar a su mujer como Cristo amó a la Iglesia. Él tiene la responsabilidad dada por Dios de dirigir espiritualmente a su familia. Una esposa debe someterse con gracia al liderazgo de su esposo, así como la iglesia se somete voluntariamente a la autoridad de Cristo. Ella, al ser semejante a la imagen de Dios, y por lo tanto a su marido, tiene la responsabilidad dada por Dios de respetar a su marido y servir como ayuda idónea para él.

 

Los hijos, desde el momento de la concepción, son una bendición y una herencia del Señor. Los padres deben enseñar a sus hijos el diseño de Dios para el matrimonio. Los padres deben enseñar a sus hijos valores espirituales y morales para guiarlos, a través de un estilo de vida consistente y una disciplina amorosa, a tomar decisiones basadas en la verdad bíblica. Los hijos deben honrar y obedecer a sus padres.